Articulaciones del cuerpo humano: Tipos, funciones, anatomía y enfermedades
2026-01-28
Introducción a las articulaciones
Las articulaciones del cuerpo humano son estructuras anatómicas fundamentales que permiten la conexión entre dos o más huesos. Gracias a ellas, nuestro esqueleto rígido adquiere movilidad, flexibilidad y estabilidad, haciendo posible acciones tan simples como caminar, escribir, correr o girar la cabeza. Sin articulaciones, el cuerpo humano sería incapaz de realizar movimientos coordinados, lo que limita no solo la locomoción, sino también la capacidad de interactuar con el entorno.
Desde el punto de vista de la artrología, la ciencia que estudia las articulaciones, estas estructuras son mucho más que simples uniones: constituyen sistemas complejos formados por cartílago, cápsula articular, membrana sinovial, ligamentos, tendones y bursas. Cada uno de estos elementos desempeña una función específica para garantizar la movilidad sin comprometer la estabilidad del esqueleto.
El estudio de las articulaciones resulta esencial tanto para la anatomía como para la medicina clínica, ya que muchas de las patologías musculoesqueléticas más comunes —como la osteoartritis, artritis reumatoide, luxaciones o esguinces— tienen su origen en el deterioro, inflamación o lesión de estas estructuras.
Además, el conocimiento detallado de las articulaciones no solo es útil en la medicina, sino también en disciplinas como la fisioterapia, la ortopedia, la traumatología y el deporte de alto rendimiento, donde la prevención y tratamiento de lesiones articulares resulta clave para mantener la funcionalidad y la calidad de vida.
En este artículo, exploraremos en profundidad:
La anatomía de las articulaciones.
Su clasificación estructural, funcional y por ejes de movimiento.
Los diferentes tipos de articulaciones que existen en el cuerpo humano.
Las funciones principales que cumplen para la locomoción y estabilidad.
Las enfermedades más frecuentes que afectan su correcto funcionamiento.
Los avances tecnológicos, como las articulaciones 3D, aplicados a la docencia y la medicina.
Con esta guía completa, obtendrás una visión integral de las articulaciones, desde los fundamentos anatómicos hasta las aplicaciones clínicas modernas, posicionando el contenido como una referencia para estudiantes, profesionales de la salud y personas interesadas en el cuidado de su sistema musculoesquelético.
Anatomía de las articulaciones
La anatomía de las articulaciones revela que estas estructuras no son simples uniones entre huesos, sino sistemas altamente especializados que garantizan tanto la movilidad como la estabilidad del esqueleto. Cada articulación está formada por diferentes componentes que cumplen funciones específicas, desde absorber impactos hasta reducir la fricción durante el movimiento.
A continuación, analizamos los principales elementos anatómicos que conforman una articulación:

Cartílago articular
El cartílago articular es un tejido especializado que recubre las superficies óseas que entran en contacto dentro de una articulación. Su función principal es reducir la fricción y absorber los impactos, permitiendo que los huesos se deslicen suavemente entre sí.
Existen dos tipos principales de cartílago en las articulaciones:
Cartílago hialino: es el más común y recubre las superficies articulares de la mayoría de las articulaciones móviles (sinoviales). Destaca por su aspecto liso, brillante y por su capacidad de amortiguar cargas.
Cartílago fibroso: más resistente que el hialino, se encuentra en estructuras como los discos intervertebrales y la sínfisis púbica, donde debe soportar presiones y tensiones elevadas.
Cápsula articular
La cápsula articular es una membrana fibrosa que rodea y protege la articulación. Su principal función es aportar estabilidad manteniendo unidos los huesos que forman la articulación. Además, delimita la cavidad articular y contiene en su interior el líquido sinovial.
Membrana sinovial y líquido sinovial
La membrana sinovial reviste internamente la cápsula articular. Su importancia radica en que produce el líquido sinovial, una sustancia viscosa que cumple dos funciones clave:
Lubricar la articulación para reducir la fricción entre las superficies óseas.
Nutrir el cartílago articular, ya que este carece de irrigación sanguínea directa.
El equilibrio en la producción de líquido sinovial es esencial: una cantidad insuficiente genera fricción y dolor, mientras que un exceso puede ser signo de inflamaciones articulares como la artritis.

Ligamentos y tendones
Los ligamentos son bandas de tejido fibroso que refuerzan las articulaciones, proporcionando estabilidad y limitando los movimientos excesivos que podrían generar lesiones. Cada articulación posee ligamentos específicos que la protegen según su rango de movimiento.
Por otro lado, los tendones conectan los músculos con los huesos y cruzan muchas articulaciones. Gracias a ellos, la contracción muscular se traduce en movimiento articular. Su papel es crucial en la locomoción y el control de la fuerza.
Bolsas serosas o bursas
Las bursas son pequeños sacos llenos de líquido sinovial que se localizan entre huesos, tendones o músculos. Su misión es reducir la fricción y facilitar el deslizamiento de los tejidos durante el movimiento.
Las inflamaciones de las bursas, conocidas como bursitis, son una causa frecuente de dolor articular en deportistas y trabajadores que realizan movimientos repetitivos.
Clasificación de las articulaciones
La clasificación de las articulaciones permite entender cómo se agrupan estas estructuras según su composición y el tipo de movimiento que permiten. Existen diferentes criterios de clasificación: estructural, funcional y por ejes de movimiento. Esta categorización es esencial en anatomía y medicina, ya que facilita el estudio de su morfología, movilidad y relación con las patologías.

Clasificación estructural (tejido de unión)
En este criterio, las articulaciones se agrupan de acuerdo al tipo de tejido que conecta los huesos.
Articulaciones fibrosas
Son aquellas en las que los huesos están unidos por tejido fibroso. Se caracterizan por ser inmóviles o de muy poca movilidad. Ejemplos:
Suturas del cráneo.
Articulación tibiofibular distal.
Articulaciones cartilaginosas
En estas articulaciones, los huesos se unen mediante cartílago hialino o fibrocartílago. Poseen un movimiento limitado, por lo que se consideran semimóviles. Ejemplos:
Sínfisis púbica.
Articulaciones costocondrales.

Articulaciones sinoviales
Son las más abundantes en el cuerpo humano. Los huesos no están directamente unidos, sino separados por una cavidad articular llena de líquido sinovial. Son altamente móviles y presentan una gran variedad de formas. Ejemplos:
Rodilla.
Codo.
Hombro.

Clasificación funcional (movimiento)
Este criterio agrupa las articulaciones según el grado de movilidad que permiten.
Sinartrosis (articulaciones inmóviles)
Son fijas, no permiten movimiento. Generalmente se encuentran en el cráneo, donde la estabilidad es más importante que la movilidad.
Anfiartrosis (articulaciones semimóviles)
Permiten un movimiento limitado. Un ejemplo clásico es la sínfisis púbica, que proporciona estabilidad pero también cierta flexibilidad.
Diartrosis (articulaciones móviles)
Son las más comunes y funcionales. Gracias a ellas realizamos actividades como caminar, correr o escribir. Incluyen todas las articulaciones sinoviales.
Clasificación funcional por ejes de movimiento
Otro modo de clasificación es el número de ejes alrededor de los cuales se mueve la articulación:
Uniaxiales
Permiten movimiento en un solo eje (flexión y extensión).
Ejemplo: articulación del codo (bisagra).
Biaxiales
Permiten movimiento en dos ejes.
Ejemplo: articulación de la muñeca (elipsoidea).
Multiaxiales
Permiten movimiento en tres o más ejes, con gran libertad de desplazamiento.
Ejemplo: articulación del hombro (esferoidea).
Tipos de articulaciones sinoviales
Las articulaciones sinoviales son las más abundantes en el cuerpo humano y se caracterizan por poseer una cavidad articular llena de líquido sinovial, lo que les otorga una amplia movilidad. Según su forma y el tipo de movimiento que permiten, se dividen en varios subtipos:
Articulaciones de bisagra
También llamadas ginglimo, permiten el movimiento en un solo plano, como una puerta. Los movimientos principales son flexión y extensión.
Ejemplos:
Codo.
Rodilla.
Articulaciones interfalángicas de los dedos.
Estas articulaciones son uniaxiales, lo que significa que restringen la movilidad para aumentar la estabilidad y soportar grandes fuerzas.

Articulaciones rotatorias (trocoides)
Son articulaciones uniaxiales que permiten movimientos de rotación alrededor de un eje longitudinal.
Ejemplos:
Articulación atlantoaxoidea (entre el atlas y el axis en el cuello).
Radiocubital proximal (permite la pronación y supinación del antebrazo).
Articulaciones elipsoidales (condíleas)
Estas articulaciones son biaxiales, lo que significa que permiten movimiento en dos planos perpendiculares: flexión-extensión y abducción-aducción.
Ejemplos:
Articulación radiocarpiana (muñeca).
Articulación metacarpofalángica (base de los dedos).
Gracias a ellas, los movimientos se vuelven más variados y precisos.
Articulaciones esferoideas (enartrosis)
Son articulaciones multiaxiales que permiten movimientos en múltiples direcciones, incluyendo rotación completa.
Ejemplos:
Articulación del hombro.
Articulación de la cadera.
Estas articulaciones combinan gran rango de movimiento con estabilidad, aunque son más susceptibles a lesiones como luxaciones.
Articulaciones esternoclavicular
Une el esternón con la clavícula. Es una articulación sinovial en silla de montar, que permite movimientos de elevación, descenso, protracción, retracción y rotación.
Su importancia clínica radica en que conecta el miembro superior con el esqueleto axial, siendo clave para la movilidad del hombro.

Articulaciones tibiofibular distal y cubonavicular
Tibiofibular distal: es una articulación sinovial plana, con movimientos muy limitados, que aporta estabilidad al tobillo.
Cubonavicular: localizada en el pie, también es una articulación sinovial plana que facilita la adaptación del pie a superficies irregulares.
Articulaciones costocondrales
Aunque se consideran transicionales, las articulaciones costocondrales unen las costillas con el cartílago costal. Son cartilaginosas primarias, pero en algunos textos de artrología se analizan junto con las sinoviales por su relevancia en la expansión torácica durante la respiración.
Funciones de las articulaciones
Las articulaciones cumplen un papel esencial en la biomecánica del cuerpo humano. No solo permiten el movimiento, sino que también aportan estabilidad, absorben impactos y protegen estructuras vitales. A continuación, se describen las funciones principales que las convierten en elementos indispensables para la vida diaria.
Facilitar el movimiento de las extremidades y el tronco
Las articulaciones son el punto de conexión entre huesos, y gracias a la acción de los músculos y tendones permiten realizar movimientos complejos como caminar, correr, levantar objetos o girar el torso. Sin ellas, el esqueleto sería una estructura rígida e incapaz de adaptarse a las necesidades del entorno.
Permitir la locomoción mediante la transmisión de fuerzas musculares
Cuando los músculos se contraen, generan una fuerza que se transmite a los huesos a través de los tendones. Las articulaciones hacen posible que esta energía se traduzca en movimientos coordinados, lo que permite la locomoción eficiente y la ejecución de tareas motoras finas como escribir o tocar un instrumento.
Amortiguar impactos gracias al cartílago y líquido sinovial
El cartílago articular y el líquido sinovial actúan como sistemas de amortiguación. Cada vez que corremos, saltamos o caminamos, estas estructuras reducen la fricción y absorben los impactos, protegiendo así los huesos de lesiones y desgaste excesivo.
Proporcionar estabilidad al mantener unidos los huesos
Aunque las articulaciones permiten movimiento, también deben mantener la cohesión y estabilidad entre los huesos. Los ligamentos y cápsulas articulares actúan como refuerzos que limitan los desplazamientos excesivos, evitando luxaciones y lesiones.
Proteger órganos internos
Algunas articulaciones cumplen una función protectora además de la movilidad. Por ejemplo:
Las articulaciones de la pelvis proporcionan un soporte firme a los órganos reproductivos y urinarios.
Las articulaciones costocondrales y esternales ayudan a formar la caja torácica, protegiendo al corazón y los pulmones.
Principales articulaciones del cuerpo humano
El cuerpo humano cuenta con más de 360 articulaciones, distribuidas en distintas regiones. Algunas son pequeñas y casi imperceptibles, mientras que otras son grandes y fundamentales para la locomoción. A continuación, se presentan las articulaciones más relevantes, clasificadas según su localización anatómica.
Articulaciones del miembro superior
Articulación del hombro
También llamada glenohumeral, es una articulación esferoidea que conecta la escápula con el húmero. Permite una gran amplitud de movimientos en múltiples direcciones: flexión, extensión, abducción, aducción, rotación y circunducción.
Articulación del codo
Es una articulación de bisagra, formada por el húmero, el radio y el cúbito. Su función principal es la flexión y extensión del antebrazo, aunque también permite movimientos de pronación y supinación.
Articulación de la muñeca
Conocida como radiocarpiana, es una articulación elipsoidea que facilita la flexión, extensión, desviación radial y cubital, aportando precisión a los movimientos de la mano.
Articulaciones de la mano
Incluyen las metacarpofalángicas (base de los dedos, condíleas) y las interfalángicas (bisagra). Gracias a ellas realizamos movimientos de pinza, agarre y manipulación fina.
Articulaciones del miembro inferior
Articulación de la cadera
Es una esferoidea que une el fémur con el acetábulo de la pelvis. Proporciona estabilidad y movilidad en múltiples ejes, siendo clave en la locomoción.
Articulación de la rodilla
Considerada la articulación más grande y compleja del cuerpo humano, es una articulación de bisagra que permite flexión, extensión y ligeros movimientos de rotación. Soporta gran parte del peso corporal.
Articulación del tobillo
También llamada tibioperoneoastragalina, es una articulación de bisagra que posibilita la flexión y extensión del pie (movimientos de dorsiflexión y flexión plantar).
Articulaciones del pie
Incluyen múltiples uniones: tarsometatarsianas, metatarsofalángicas e interfalángicas. Son fundamentales para el equilibrio, la propulsión y la adaptación a diferentes superficies.
Articulaciones de la columna vertebral
La columna está formada por 33 vértebras unidas mediante distintos tipos de articulaciones:
Articulaciones cartilaginosas: entre los cuerpos vertebrales, mediante los discos intervertebrales.
Articulaciones sinoviales: entre las apófisis articulares (facetarias).
Estas articulaciones permiten movimientos de flexión, extensión, inclinación lateral y rotación, manteniendo al mismo tiempo la estabilidad necesaria para proteger la médula espinal.
Articulaciones de la caja torácica
Las principales son:
Articulaciones costovertebrales: unen las costillas con las vértebras.
Articulaciones esternocostales y costocondrales: conectan las costillas con el esternón y el cartílago costal.
Su función es doble: por un lado, mantener la rigidez de la caja torácica, y por otro, permitir la expansión y contracción necesaria para la respiración.
Articulaciones de la pelvis
Las articulaciones pélvicas incluyen:
Sacroilíacas: unen el sacro con los huesos ilíacos.
Sínfisis púbica: articulación cartilaginosa que une ambos pubis.
Son estructuras que, más allá de su movimiento limitado, aportan gran estabilidad y transmiten fuerzas entre el tronco y las extremidades inferiores.
Artrología clínica: enfermedades y lesiones de las articulaciones
Las articulaciones pueden sufrir diferentes enfermedades y lesiones que afectan su movilidad, estabilidad y funcionalidad. Muchas de estas patologías son degenerativas, inflamatorias o traumáticas, y representan una de las principales causas de consulta médica en traumatología, reumatología y fisioterapia.
A continuación, se describen las más frecuentes:
Osteoartritis
La osteoartritis o artrosis es una enfermedad degenerativa que se produce por el desgaste progresivo del cartílago articular. Este deterioro provoca dolor, rigidez y limitación en los movimientos.
Síntomas comunes: dolor al mover la articulación, rigidez matutina, crujidos articulares (crepitación).
Zonas más afectadas: rodillas, caderas, columna y manos.
Tratamiento: fisioterapia, medicamentos antiinflamatorios, control del peso y, en casos avanzados, cirugía (prótesis).
Artritis reumatoide
La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune e inflamatoria en la que el sistema inmunológico ataca la membrana sinovial, causando inflamación crónica.
Síntomas comunes: dolor articular, hinchazón, rigidez prolongada y deformidades progresivas.
Zonas más afectadas: pequeñas articulaciones de manos y pies, aunque puede extenderse a otras.
Tratamiento: fármacos modificadores de la enfermedad (DMARDs), fisioterapia y terapias biológicas.
Gota
La gota es una forma de artritis causada por el depósito de cristales de ácido úrico en las articulaciones. Se caracteriza por episodios de dolor intenso y repentino.
Síntomas comunes: dolor agudo, enrojecimiento, calor e inflamación localizada.
Zonas más afectadas: articulación del dedo gordo del pie (metatarsofalángica), tobillo y rodilla.
Tratamiento: medicamentos para reducir el ácido úrico, antiinflamatorios y cambios en la dieta.
Esguinces
El esguince ocurre cuando los ligamentos que rodean una articulación se estiran más allá de su límite o se rompen parcialmente.
Síntomas comunes: dolor, inflamación, hematomas y dificultad para mover la articulación.
Zonas más afectadas: tobillo, muñeca y rodilla.
Tratamiento: reposo, hielo, compresión, elevación (método RICE), fisioterapia.
Luxaciones
La luxación es la salida completa de un hueso de su cavidad articular. Es una lesión grave que requiere atención médica inmediata.
Síntomas comunes: deformidad visible, dolor intenso e imposibilidad de mover la articulación.
Zonas más afectadas: hombro, cadera, dedos y mandíbula.
Tratamiento: reducción de la luxación (colocar el hueso en su sitio), inmovilización y rehabilitación.
Correlaciones clínicas y ejemplos médicos
El estudio de las articulaciones no se limita a la anatomía teórica: en la práctica médica, la artrología se relaciona estrechamente con el diagnóstico de lesiones, el uso de pruebas de imagen y el diseño de tratamientos preventivos y terapéuticos.
Diagnóstico de lesiones articulares
Las lesiones en las articulaciones pueden ser de origen traumático, degenerativo o inflamatorio. El diagnóstico médico incluye:
Exploración física: análisis de la movilidad, presencia de dolor, inflamación y estabilidad.
Historial clínico: antecedentes de enfermedades articulares como artritis, artrosis o gota.
Escalas funcionales: herramientas que evalúan el grado de discapacidad y limitación de movimiento.
Pruebas de imagen para articulaciones
Las técnicas de imagen médica permiten observar el estado de las articulaciones con gran precisión:
Radiografía: útil para identificar fracturas, luxaciones y desgaste óseo.
Resonancia magnética (RM): permite evaluar tejidos blandos como ligamentos, cartílago y meniscos.
Tomografía computarizada (TC): indicada para lesiones complejas en articulaciones grandes como la cadera o la rodilla.
Artroscopia: procedimiento quirúrgico mínimamente invasivo que permite ver directamente el interior de la articulación.
Tratamientos médicos y quirúrgicos
El tratamiento depende del tipo de lesión o enfermedad articular:
Conservador: fisioterapia, medicación antiinflamatoria, reposo y ortesis.
Infiltraciones: inyecciones de corticoides o ácido hialurónico para reducir dolor y mejorar la movilidad.
Quirúrgico: incluye desde la reparación de ligamentos hasta el reemplazo articular mediante prótesis de rodilla o cadera.
Prevención de lesiones articulares
La mejor manera de preservar la salud de las articulaciones es mediante la prevención activa:
Mantener un peso corporal saludable para evitar sobrecarga.
Practicar ejercicio regular que fortalezca músculos y ligamentos.
Realizar estiramientos antes y después de la actividad física.
Utilizar calzado adecuado para proteger las articulaciones de miembros inferiores.
Evitar movimientos repetitivos y malas posturas.
Articulaciones 3D y avances tecnológicos
En los últimos años, la tecnología ha revolucionado la forma en que estudiamos y tratamos las articulaciones del cuerpo humano. Gracias a los modelos en 3D, la realidad aumentada y la impresión 3D, es posible comprender mejor la anatomía, planificar cirugías y diseñar prótesis personalizadas.
Modelos en 3D para la enseñanza de la anatomía
Los modelos tridimensionales de articulaciones han sustituido en muchos casos a los atlas clásicos de anatomía. Estos recursos digitales permiten:
Observar las articulaciones desde cualquier ángulo.
Simular movimientos en tiempo real.
Identificar estructuras como ligamentos, cápsulas y cartílago de forma interactiva.
Son ampliamente utilizados en facultades de medicina, fisioterapia y educación deportiva, ya que facilitan el aprendizaje dinámico y visual.
Aplicaciones en cirugía y prótesis
La impresión 3D ha transformado la práctica quirúrgica en traumatología y ortopedia. Actualmente se utiliza para:
Crear réplicas exactas de articulaciones dañadas, lo que permite al cirujano planificar con precisión la intervención.
Diseñar prótesis personalizadas para rodilla, cadera y otras articulaciones, ajustadas a la anatomía del paciente.
Realizar ensayos quirúrgicos virtuales, reduciendo riesgos durante la operación real.
Realidad aumentada y simulación médica
La realidad aumentada (AR) y la realidad virtual (VR) ofrecen nuevas posibilidades en el estudio y tratamiento de las articulaciones:
Los estudiantes pueden realizar simulaciones quirúrgicas sin necesidad de un paciente real.
Los médicos utilizan estas tecnologías para entrenar técnicas avanzadas y mejorar la precisión quirúrgica.
Los fisioterapeutas aplican realidad virtual en programas de rehabilitación articular, motivando al paciente mediante ejercicios interactivos.
Conclusión: la importancia de las articulaciones en la vida y la salud
Las articulaciones del cuerpo humano son estructuras esenciales que hacen posible la movilidad, la estabilidad y la protección de órganos vitales. A través de este recorrido hemos comprendido que no se trata únicamente de uniones entre huesos, sino de sistemas complejos compuestos por cartílago, ligamentos, cápsulas, membranas sinoviales, tendones y bursas, todos trabajando de manera coordinada.
Resumen de lo aprendido
La anatomía de las articulaciones muestra cómo cada componente cumple un papel clave en el movimiento y la estabilidad.
Su clasificación estructural, funcional y por ejes permite comprender las diferencias entre las articulaciones fibrosas, cartilaginosas y sinoviales.
Las articulaciones sinoviales destacan por su variedad y amplitud de movimientos, siendo las más importantes en la locomoción.
Sus funciones van más allá del movimiento: también absorben impactos, mantienen la cohesión del esqueleto y protegen órganos vitales.
Las enfermedades y lesiones articulares como la osteoartritis, la artritis reumatoide, la gota, los esguinces y las luxaciones representan grandes retos para la salud pública.
Las correlaciones clínicas muestran cómo la medicina moderna utiliza pruebas de imagen, tratamientos conservadores y cirugías avanzadas para preservar la función articular.
Los avances tecnológicos, como los modelos en 3D, la realidad aumentada y la impresión de prótesis personalizadas, están transformando la enseñanza y la práctica médica.
Reflexión final
El cuidado de las articulaciones es fundamental para mantener una vida activa y saludable. La prevención mediante ejercicio regular, buena alimentación, control del peso y corrección de posturas, junto con la atención médica adecuada, son las mejores estrategias para garantizar la salud articular a lo largo de los años.
Las articulaciones son, en definitiva, la base del movimiento humano y una de las claves para disfrutar de autonomía, bienestar y calidad de vida.